Historias de Éxito

Nick Davies fue un participante en uno de los primeros estudios sobre ejercicio y cáncer del Dr. Young-McCaughan.


Estaba en las últimas etapas del tratamiento de quimioterapia y radiación para cáncer de pulmón cuando una enfermera se presentó mientras yo estaba esperando una cita para radiación de oncología y me explico un poco sobre un estudio de un programa de ejercicio. Yo nunca he sido una persona de ejercicio. Incluso cuando estuve en el ejército, siempre logré encontrar alguna forma de escatimar en la prueba anual de ejercicio. No podía creer que esta enfermera me hubiera preguntado si yo estaría dispuesto a participar en un programa de ejercicio durante 12 semanas. Pensé “¿por qué no? En aquel entonces, a menudo tendría que detenerme y descansar mientras caminaba desde el estacionamiento al hospital para los tratamientos, en parte porque los tratamientos me estaban dejando completamente agotado y en parte porque estaba en mala condicion físicas. Cuando fui al hospital a mi primer entrevista de ejercicio, recuerdo que iniciamos con la escalera hacia el tercer piso y no pude hacerlo ni al segundo piso. Tuvimos que regresar y tomar el elevador. Yo sabía que no me estaba viendo como un muy buen candidato en ese momento y me sorprendió que me conservaran.


Cambié de opinión una docena de veces antes de finalmente ir a mi primera sesión de ejercicio. Quería hacerlo, pero no pensaba que podría. Ahí encontré otras personas en la misma condición que yo, algunos más jóvenes, algunos más grandes pero todos con cáncer en una forma u otra. En esta primera sesión me presentaron al Director de Proyecto del programa, un especialista en ejercicio. Tenía miedo de sentirme avergonzado el primer día pero el Director del Proyecto se encargó de llevarme a hacer algunos levantamientos de mancuernas y algunos ejercicios antes de ponerme en la caminadora. Estuve en la caminadora sólo durante algunos instantes pero parecieron horas. Estaba extremadamente cansado después de esa primera sesión y recuerdo que tuve que detenerme varias veces mientras caminaba hacia mi coche.


Realmente quería rendirme después de ese primer día, pero tenía “tarea,” El Director del Proyecto me había dado una lista de ejercicios para hacer en casa entre las sesiones formales. También me dejó con un sentimiento de que tenía que hacer estos ejercicios y que cada vez tenía que hacerlo un poco mejor. Poco a poco, a través de los ejercicios supervisados dos veces a la semana en el hospital además de la “tarea”, pude mejorar hasta el punto en que pude pasar 15, luego 25, luego 35 y finalmente 45 minutos en la caminadora. No podía creer lo bien que me sentía al final de mi participación en el estudio. Me sentí como una persona totalmente diferente. No tenía miedo de intentar cualquier cosa. Incluso hice una caminata organizada de 5 Kilómetros, la cual nunca habría intentado sin el acondicionamiento que este programa me proporcionó. No me canso tanto como me cansaba y duermo 100% mejor que en años. El descanso no se puede enfatizar en pacientes con cáncer. Hace toda una diferencia en las actividades de todos los días.


La fuerza y resistencia adicional conseguida mediante el ejercicio me permite trabajar duro, dormir bien y en general sentirme mejor. He adquirido un sentido de colaboración para mi propio bienestar. Los médicos, enfermeros, medicamentos y tratamientos pueden hacer cosas maravillosas y esas cosas sólo pueden mejorar si el paciente tiene la actitud correcta y el acondicionamiento para aumentar las probabilidades de éxito. Si a todos los pacientes con cáncer se les diera la oportunidad de participar en un estudio de este tipo, considero que no perderíamos tantos como perdemos. “Espero sinceramente que muchas otras personas tendrán la oportunidad que he tenido y espero que toda la comunidad médica la apoyará hasta que la, intervención del ejercicio para pacientes con cáncer se convierta en algo común.”